Esta mañá previamente ao recitado de Celso Emilio, no recreo tivemos a nosa sesión de club de lectura, pero: Ai, Deus! o libro de texto andaba polo medio... tiñamos exame a seguir... nervios, repaso do último momento... quen falaba de Los juegos del hambre!!!!!.
Chegamos a un acordo: leriamos o poema que para o inicio da sesión nos escollera Mercedes e posporiamos a sesión para a vindeira semana.
Polo menos quedounos un bo sabor de boca cos fermosos versos, escritos por Miguel Hernández, seleccionados por Mercedes e lidos por Nerea:
Tu corazón, una naranja helada
con un dentro sin luz de dulce miera
y una porosa vista de oro: un fuera
venturas prometiendo a la mirada.
Mi corazón, una febril granada
de agrupado rubor y abierta cera,
que sus tiernos collares te ofreciera
con una obstinación enamorada.
¡Ay, qué acometimiento de quebranto
ir a tu corazón y hallar un hielo
de irreductible y pavorosa nieve!
Por los alrededores de mi llanto
un pañuelo sediento va de vuelo
con la esperanza de que en él lo abreve.
con un dentro sin luz de dulce miera
y una porosa vista de oro: un fuera
venturas prometiendo a la mirada.
Mi corazón, una febril granada
de agrupado rubor y abierta cera,
que sus tiernos collares te ofreciera
con una obstinación enamorada.
¡Ay, qué acometimiento de quebranto
ir a tu corazón y hallar un hielo
de irreductible y pavorosa nieve!
Por los alrededores de mi llanto
un pañuelo sediento va de vuelo
con la esperanza de que en él lo abreve.
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